Judy Bond: La blusa en huelga
- 6 mar
- 4 Min. de lectura
Judy Bond y la historia de las trabajadoras textiles que fueron pioneras en la organización sindical de Estados Unidos.

Historias que podrían
ser ficción, pero son absoluta realidad
Diez años atrás, en una feria de ropa vintage en Londres, encontré una blusa que por unos módicos diez pounds se robó mi corazón.

Parece pintada a mano, pero es de una tela de camisa suave, como si fuera un satén sin brillo, una seda opaca. La usé en todas las oportunidades posibles, y tardé en preguntarme de qué marca sería, y qué otras blusas podría encontrar similares que sigan enamorándome a la distancia.
Cuando googleé la etiqueta "Judy Bond", los resultados estaban colmados de carteles que decían Don't buy Judy Bond, o Judy Bond is on STRIKE, y bolsas de la marca con todos los reclamos sindicales posibles.
¿Qué historia se escondía detrás de la blusa?

Judy Bond era una marca de ropa fundada cerca de 1920 en Estados Unidos, que llegó a ser líder en venta de camisas y blusas para mujeres. Con la ampliación de sus negocios y fábricas, se amplió también la cantidad de obreras que trabajaban en ellas. Y con las irregularidades de los derechos laborales, fue protagonista de uno de los conflictos sindicales más importantes de la historia de la industria textil en Estados Unidos.
Desde 1900 que el sindicato de trabajadoras textiles International Ladies Garment Workers Union, impulsaba reclamos organizados respecto a las horas de trabajo, las condiciones, y los salarios de la industria. Protagonizaron también uno de los procesos de lucha más importantes de la historia, a partir de una huelga de 11 semanas que llevaron adelante más de 20.000 mujeres obreras, y derivó en el sello del día internacional por los derechos de la mujer el 8 de marzo. Tan solo un año después de la huelga masiva, se produce el negligente incendio de Triangle Shirtwaist en Manhattan.
La revolución industrial y el afianzamiento del capitalismo como sistema de trabajo potencia la desesperada ambición de producción de los patrones, burgueses y terratenientes. Las filosofías, corrientes de pensamiento y luchas concretas que ponían en discusión las condiciones de explotación humana que requiere el capitalismo para funcionar, también estaban firmes y en desarrollo. La organización sindical, en alguna medida, opera como primera unión de clase, y como puja constante entre las condiciones y los derechos laborales, y humanos. Los y las trabajadores como sujetos activos de su propia relación laboral, y en conjunto, actuaban de manera firme e instruida respecto a su rol, época en la que surgieron muchísimos sindicatos que se ocupaban de gestionar en conjunto, esa organización. A veces, de manera independiente y poderosa, y otras, cooptado por otros intereses.
El 22 de noviembre de 1909, en el aula magna de la Universidad de Cooper en Nueva York, Clara Lemlich Shavelzon de 23 años —migrante ucraniana y trabajadora textil—, interrumpió el discurso de horas que los burócratas sindicales hombres se encargaron de predicar uno por uno frente a una multitud de mujeres esclavizadas y clamó en idisch:

“He escuchado a todos los oradores y no me queda más paciencia. Soy una mujer trabajadora golpeada por condiciones intolerables. Estoy cansada de escucharlos hablar en términos generales. Las que estamos aquí queremos decidir si habrá huelga o no. Hago una moción para llevar a cabo una huelga general.”

Desde esa intervención, comenzó La Huelga de las Camiseras, con las 20.000 y asistentes y diarias afiliadas nuevas al I.L.G.W.U. Mujeres migrantes, precarizadas y esclavizadas que reclamaban de manera contundente la modificación inmediata de las condiciones de trabajo: reducción de la semana laboral (era de ochenta horas), equidad salarial (cobraban -30% que hombres con las mismas tareas), seguridad (trabajaban encerradas, en espacios inflamables, sin ventilación), y denunciaban acoso sexual de parte de sus patrones, multas que les imponían si las prendas no estaban perfectas, y despidos frecuentes sin ningún tipo de motivo.

La huelga duró once semanas, el impacto social fue altísimo, y los dueños de las fábricas se vieron obligados a negociar. A partir de este episodio, en el calendario se buscó establecer un día para mantener activa la conmemoración de este proceso de lucha. Los primeros años fue elegido el 28 de febrero, más tarde se fijó el 8 de marzo. Tan solo un año después de la huelga de las camiseras, fue el incendio en la fábrica Triangle Shirtwaist donde murieron 146 trabajadores (123 mujeres y niñas, y 23 hombres) encerrados con llave por sus propios patrones, dejando en evidencia que los reclamos eran reales, las condiciones extremas, y que la lucha no había terminado.
Judy Bond, que había sido fundada en 1920 en el auge de las fábricas textiles, se consolida como una de las marcas más importantes de blusas y camisas. Hacia 1961 decide mudar sus plantas de Nueva York y trasladarse a Alabama para esquivar las condiciones básicas del sindicato, y explotar trabajadoras sin derechos en el sur del país, con salarios más bajos, y nula organización sindical. El sindicato responde con un boicot a Judy Bond que se extendió más de siete años. Huelgas, movilizaciones, escraches, carteles, bolsas. Habían impreso más de tres millones de bolsas de la marca con las consignas de lucha, y las habían repartido por las cadenas de tiendas más conocidas. A pesar del boicot y los intentos de las trabajadoras, Judy Bond mantuvo sus fábricas en el sur, aunque con su reputación altamente dañada por varios años de conflicto, que fue una de las tantas fugas de fábricas que ocurrieron en esos tiempos en Estados Unidos.

Si tenés alguna prenda heredada de abuelas, madres, o si compraste alguna vez en una feria vintage y querés revisar las etiquetas, quizás te encuentres con alguna de estas con el logo del sindicato, que garantiza que la fábrica donde fue confeccionada cumplía las condiciones laborales establecidas por el I.L.G.W.U.
En tiempos donde el trabajo es cuestionado, y las reformas de derechos básicos están avasallando a toda una clase, grandes inspiradoras las blusas en huelga que fundan la historia y confeccionan las luchas.
Esta historia también fue contada en formato short video acá:
Ficcialidad 01
Judy Bond: La blusa en huelga
Fotografías extraídas de artículos periodísticos de internet
Fotografías creadas con herramientas generativas para construir el relato de la ficcialidad
Notas consultadas:




















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