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Edificio del Pacífico

  • hace 1 día
  • 4 Min. de lectura









Historias que podrían

ser ficción, pero son

absoluta realidad











En la segunda mitad del 1800, la exploración comercial por galerías o mercados de gran escala, organizados bajo una arquitectura que los jerarquice, era uno de los mayores intereses de las grandes ciudades.


En Italia en 1861, el rey Vittorio Emmanuele II le encargó al arquitecto Giuseppe Mengoni la construcción de unas galerías en Milano. Giuseppe diseñó y llevó la obra entre 1865 y 1877, año en que murió al caer de los andamios del arco central en la misma galería un día antes de su inauguración oficial, el 30 de diciembre. Entre 1887 y 1890, Emmanuele Rocco construye casi una réplica en Napoli, la Galleria Umberto I.


En París, la primera gran cadena fue Au Bon Marché, a raíz de la unión entre un negocio de sombreros y una mercería (Boucicaut-Videau). En 1869 le encargaron un edificio a Louis Auguste Boileau, arquitecto que trabajaba en el equipo de Gustave Eiffel.


El formato de edificios que reúnen negocios era una novedad entre los comerciantes e inversores de la época, y Buenos Aires —que era la conquistada capital latinoamericana del desarrollo europeo— no se iba a quedar atrás. Con la idea de tener una tienda al estilo de Au Bon Marché (no de la misma firma, sino una réplica del sistema), se proyecta una réplica arquitectónica de las galerías italianas, en los terrenos de León Gallardo Esnaola, en el centro de la ciudad.


Las obras comenzaron en 1888, por la dupla de arquitectos Emilio Agrelo (argentino) y Roland LeVacher (italiano), y se proyectó el plano con una cúpula central y sin techo, a la manera de un pasaje o galería comercial a cielo abierto. Hacia 1897 el nombre del edificio fue Galerías Florida, pero con inversores que entraban y salían del negocio, por lo que la construcción e inauguración como tienda masiva nunca se hizo efectiva. Así tampoco, la construcción de la proyectada cúpula, de la que solo se observan en algunas fotografías, su estructura de hierro. Mientras se avanzaba y frenaba en la construcción, se utilizaban algunos espacios del edificio como comercios pequeños, y otros como sedes de diferentes asociaciones culturales. Allí funcionaron, el Museo de Bellas Artes, la asociación amigos del museo, la asociación literaria El Ateneo, la Sociedad Estímulo de Bellas Artes, la Colmena Artística, y otros espacios de discusión artístico-filosófica. Cuando el Museo se muda al Pabellón Argentino, que situaron en Plaza San Martín una vez llegó de Francia de la Exposición Universal, el edificio pierde su foco artístico y se pone a disposición del mejor comprador.


Es así como la compañía Buenos Aires & Pacific Railways, registrada en Londres y creada por el ciudadano chileno Juan E. Clark, que había obtenido la concesión en 1872 para construir una ruta ferroviaria que una Buenos Aires con Chile, compra parte del edificio de la galería para utilizarlo como oficinas. Desde ese momento, adopta el nombre de Edificio del Pacífico, y funciona dividido entre las oficinas de la empresa de ferrocarriles, y pequeños negocios que se iban abriendo y cerrando del otro lado de la manzana. Fue la compañía BAPR, quien además de haber construido un trazado entre Mercedes, pcia. de Buenos Aires, y Villa Mercedes en San Luis —que permitió el desarrollo económico de Mendoza y San Juan también—, incorporó el ingreso a la Ciudad de Buenos Aires en 1888 que hoy conocemos como Puente Pacífico. La empresa gestionó el desarrollo de múltiples tramos de ferrocarril durante más de cinco décadas, hasta la estatización de los ferrocarriles el 1° de marzo de 1948, donde Perón la rebautizó Línea General San Martín.


En 1945, el Edificio había incorporado la cúpula de la mano de los arquitectos Jorge Aslan y Héctor Ezcurra, y el Taller de Arte Mural intervino las lunetas de alrededor con pinturas de nada más y nada menos que Antonio Berni, Lino Spilimbergo, Juan Carlos Castagnino, Demetrio Urruchúa y Manuel Colmeiro.


Las oficinas del Ferrocarril San Martín funcionaron entonces en la mitad del edificio, y en la otra mitad se mantenía la cúpula como atracción turístico-artística, y negocios como chocolaterías, indumentaria, joyería, zapatería, recuperando así su objetivo como galería comercial.


Desde la gestión estatal de los ferrocarriles, se incorpora la policía como ente vigilador dentro del transporte, y así algunos roles que hasta el momento no existían: quien viaja para controlar el orden, quien viaja para controlar los pasajes, y policías fijos en las estaciones centrales. Es hacia 1974 que se crea directamente la Superintendencia de la Policía del Tráfico Ferroviario, y ocupa así las oficinas ubicadas en el Edificio del Pacífico.


En un sistema de gobierno centralizado, y con la operación de organismos parapoliciales pero gestionados por el Estado como la triple A, y grupos de tareas y persecución política, todo espacio que pudiera utilizarse para entrenar y ensayar los procedimientos que aplicarían los años venideros, eran bienvenidos. Es así como el sótano del Edificio del Pacífico se transforma en un polígono de tiro, y 'sala de ensayo' de secuestros, técnicas de tortura, y desapariciones.

En el año 1978, Berni y Urruchúa son convocados para realizar una restauración de las bóvedas que por filtraciones de agua y humedad se estaban arruinando.

Dos pisos debajo de ellos, un centro centro clandestino de tortura y desaparición forzada de personas en funcionamiento, del que nadie sabía nada, ni aún hoy habla, ni ninguna placa recuerda su existencia.


Por otra parte, la firma Au Bon Marché, que luego fue Le Bon Marché, fue adquirida por el grupo económico LVMH, que es Moët Hennessy Louis Vuitton, la fusión de las firmas fundada en 1987.


La historia del edificio como centro clandestino continúa en una próxima nota.


Esta historia también fue contada en formato short video acá:


Ficcialidad 03

Edificio del Pacífico

Fotografías extraídas de artículos periodísticos de internet

Fotografías creadas con herramientas generativas para construir el relato de la ficcialidad 

Notas consultadas:




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