DJ Cucaracha (ft. Basura): Existencialismo insecticida
- Ailo

- 11 dic 2025
- 5 Min. de lectura
por Ailo

Una cucaracha toma la palabra y habla. Por primera vez en siglos habla y nos cuenta de lo que se escapó, de lo que le gustaría escapar, de lo que la angustia y de lo que ama.
La cucaracha nos recibe en su nido de experimentación sonora, un manojo de cables que bien podría haber robado de equipos de música abandonados en la basura, una radio antigua que desintoniza frecuencias modernas, un celular donde scrollea reels de otros animales e insectos de ciudad. La cucaracha elige canciones y las pone una tras otra presentándose con un micrófono como DJ Cucaracha, La Cuca KPA, y su trap de Cuca-Trap.
Mientras canta algunas canciones escritas por ella recibe un mail que la notifica de una fumigación inminente, y así nos lleva a pasear por los alrededores del refugio, en un viaje performático y existencial sobre qué significa ser cucaracha en el sitio donde está, y qué significa vivir escapando de la muerte, una y otra vez, y aún así seguir sobreviviendo.
Acompañamos en esta deriva emocional al insecto más rechazado por la mayoría de los humanos con quienes convive, bicha invencible y vivaracha que se apoya en nosotros para hacernos pensar por un ratito de qué se trata esto de la vida y la muerte en la ciudad.
¿Se imaginan morir, y que no pase nada?
¿Se imaginan vivir, y que no pase nada?
Nos lleva a un parque y nos hace parte de sus últimas horas. Entre dubstep, bailes, zapatillas como armas, desahogos, confusiones atemporales e intoxicaciones, la cucaracha se sienta en un banco de plaza a conversar con la espectral aparición de un mozo de otro tiempo, esos de bandeja de plata trapo blanco y chalequito, y le pide que le sirva lo más fuerte que tenga. El mozo le sirve un whisky con Raid que va tomando mientras le cuenta sus angustias, sus preguntas, sus dolores.
¿Qué mérito tiene sobrevivir, si tu vida es eso, tratar de que no te maten?
La Cucaracha se va despidiendo de la ciudad que habita con un rito musical y multitudinario, no solo quienes fuimos a verla la seguimos, sino que transeúntes y paseadores del lugar la saludan y le gritan "¡Chau cuca! Nos vemos", ella se despide también de ellos. Niños curiosos con sus pelotas se quedan impactados ante tamaño insecto, y perros ladran sin parar durante todo el recorrido.
Una cucaracha humana.
Se decide a morir frente a frente batallando con el fumigador que le informó de su visita, elige dejar de esquivar pisadas e insecticidas, elige dejar de vivir corriendo y estando pero escapando.
Así nos pide que la acompañemos a su refugio-nido del que partimos, y en un recital final junto a los músicos Basura, que bien protegidos están contra toda adversidad fumigadora, nos canta sobre la historia de su especie y su muerte cercana, y al grito de 'Bienvenidos a mi vida' culmina agotada su paradoja existencial.
Una humana cucaracha.
Diario de creación
Esta maravillosa propuesta de performance in situ, tiene su origen de creación allá por el 2022 cuando convocan desde Fractal Museo Escénico a Valentina Cottet y Dana Crosa por separado, para crear algo para el ciclo que tenía lugar en La Llavi. Ambas prefirieron trabajar juntas, y la habitación que les habían designado era tan pequeña y estaba tan destruida que Dana lo primero que pensó fue en una cucaracha. Se lo comparte a Valen, y ella le cuenta que en una sesión de terapia ese mismo día había planteado que en esos momentos se sentía así, un poquito cucaracha. La alquimia mágica del arte que aparece para reunir conceptos y permite ahí desarrollar interrogantes hizo lo suyo, construyeron esa primera versión de La Cuca en una experimentación de quince minutos de escena que se repetía constantemente, y donde la cucaracha moría y revivía sin parar. Al año siguiente ganan el premio Abasto In Situ, y comienzan a preguntarse qué tenía para hacer la cucaracha en el Abasto, en el afuera, con gente alrededor. Tras dos meses de experimentación a las nueve de la noche y Valentina disfrazada con sus antenas, buscan y gestan el material que dio lugar a la primera versión outside de DJ Cucaracha, estrenada en 2023. El Abasto aportó un cruce temporal y nostálgico, tanguero, trash actual y trash pasado, un universo poético que hizo convivir la inmortalidad de una especie como la cucaracha, con la insistencia de la humanidad por que muera. En la adaptación a Chacarita en esta versión que se puede ver actualmente, también convive el pasado y el presente, el cementerio y los cementerios cubiertos por parques, los bares notables y la especulación inmobiliaria, los negociados Movistar Arena y los clubes de fútbol, se mezclan los tiempos en esta ciudad y la cucaracha lo sabe mejor que nadie. En Junio de 2025, la dupla creadora viaja a La Paz, Bolivia, en el marco del festival Pulsos creado por Jorge Barrón. Dana y Jorge se habían conocido en un workshop de intercambio, y Jorge le acercó la inquietud de que en La Paz no había teatro performático in situ, que no eran comunes esas experiencias, y que quería generar un espacio donde poder llevar propuestas así. Y así lo hicieron, La Cuca se adaptó a un territorio diferente, y entre las subidas y bajadas de La Paz llevó su historia de cucaracha argentina que migró a Bolivia, y con ella su inquietud existencial insecticida que carga en su exoesqueleto. En esa experiencia, Dana además brindó un workshop de varios días donde actores, arquitectos, profesores, escritores y cineastas se acercaron para adquirir herramientas acerca de las intervenciones artísticas en espacios públicos, y los métodos de creación que ellas experimentan en esta y otras obras.
¿Por dónde sigue La Cuca?
La Cucaracha se está convirtiendo en un personaje itinerante, que puede llevar su historia adonde sea que quiera. Queda un paseo por Chacarita, en Fundación Cazadores el viernes 12/12, y se comenta que el año que viene va a estar deambulando por el barrio de La Boca. Y quien dice, por Zona Sur, Rosario, Córdoba, Río Negro o Ushuaia. Es que en todo lugar donde haya cucarachas, habrá lugar para que ella se aparezca y tome la palabra, en representación de todas y con la fuerza de una vida insecto que por primera vez se le permite desahogarse.
FICHA TÉCNICA:
DJ Cucaracha (ft Basura)
Intérpretes: Valentina Cottet, Alejo Echeverría Bo
Músicos en escena: Pablo Boltshauser, Valentín Pelisch
Composición: Valentín Pelisch, Pablo Boltshauser, Valentina Cottet, Dana Crosa
Diseño audiovisual: Valentín Pelisch, Pablo Boltshauser
Diseño de luces: Adrián Grimozzi
Diseño de arte y vestuario: Paola Delgado
Colaboración dramatúrgica: Valentina Cottet
Asistencia de Dirección: Alejo Echeverría
Producción: Nadia Crosa
Dramaturgia y dirección: Dana Crosa
Duración: 60 minutos
por Ailo (@___ailo)
Ailén Cafiso (Ailo) es bailarina y artista multimedia. Trabajó como editora varios años, hoy escribe y coordina Ficcialidad, una revista cultural. Forma parte de Potencial de acción, grupo de artistas multidisciplinarios que trabajan en la creación de obras de cine y danza. En cine co-dirigió e interpretó el videodanza Parque (2022), en teatro-danza hizo La danza rota (2024) unipersonal de cuatro funciones. De las primeras bailarinas del mundo en experimentar con danza y NFTs. Explora la relación entre la danza y todas las otras artes posibles.



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