La mayor: En búsqueda de la voz del mundo
- Manu Harriague
- hace 4 días
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Actualizado: hace 1 día
por Manu Harriague

En los talleres grupales de escritura en los que participé nos pedían recitar en voz alta el borrador terminado de la actividad/consigna del día. Para muchos, era la primera vez que compartíamos producciones por fuera de la pequeña esfera privada. Un segundo asalto de nerviosismo se daba cuando era alguno de los compañeros quien prestaba su voz a ese apunte, todavía impreciso y vulnerable, de un relato. Con una mezcla de sorpresa y maravilla, en ese traspaso de cuerpos descubríamos nuevas pausas, entonaciones y silencios. Es una práctica que ahora repito, no solo en el quehacer de los propios textos, sino y, sobre todo, en la lectura de autores más complejos. Ante la posibilidad de perderse en laberintos de papel, la canción acompaña y empuja un poco más allá, para descubrir cuál es el cuadro completo.
La mayor (recital Saer) de la compañía La Mujer Mutante, con idea y dirección de Victoria Roland y Juan Coulasso, lleva adelante una lectura performática sonora, a partir de la reinterpretación de uno de los cuentos más radicales del escritor santafesino. Un desafío enriquecedor y, a la vez, muy coherente con el corpus del autor, porque propone pensar lo narrativo desde otro lugar; a dejarse arrastrar a la deriva de las palabras. Aproveché la oportunidad para leer el cuento después, a fin de entender en qué consistió la trasposición del libro a escena: empecé a unir los motivos con la imagen. A cada salto de renglón escuchaba las voces de las performers reverberar, “...voy avanzando, en el aire azul, en la terraza, y en la penumbra azul, en la altura, en el cielo, está la luna”. La repetición constante y el ritmo fragmentado de las comas pasa de ser recurso a tema central de la exploración, al convocar la vivencia del protagonista que entra en un estado de entresueño durante el atardecer. A través de una atmósfera envolvente, se construye una visión sensorial del proceso continuo y sinuoso de la escritura.
La puesta en escena es movediza y disgregada; a lo largo de la obra, el foco de atención se desplaza siguiendo los puntos de luz, como las estrellas de una constelación, del “Espacio infinito” (nombre de la sala del C.C Borges). En cada parada, Victoria Roland y Guillermina Etkin mantienen un ida y vuelta exigente, con alternancia de roles y momentos de remanso lírico musical, descentrando la mirada del espectador y el escenario de acción. La dinámica del diálogo es desplegada en distintos puntos de la escena, y aunque esta distribución obliga a los espectadores a elegir dónde prestar atención, otros prefieren sumergirse momentáneamente en el vacío del poema. Como la mujer frente a mí, que mantuvo los ojos cerrados en el inicio de la obra, mientras la luz azul apenas dibujaba su silueta. Esta dinámica permite simultáneamente ver cómo los mismos recursos de la obra modelan actrices y asistentes, mientras presenciamos reacciones diversas entre nosotros. El público se vuelve parte integral de la experiencia. De esa manera, resulta imprescindible destacar el trabajo mancomunado de Matías Sendón, en el diseño lumínico, junto a Azul Faine y Etkin, en la composición sonora. Por su parte, Roland sostiene la mayor parte de la interpretación hablada, tensando el guión hasta el extremo de la verborragia. En la suma de esfuerzos y expresiones conforman un palimpsesto musical: escritura sobre escritura, habla sobre habla.
De telón de fondo, las ventanas muestran la ciudad de luces cálidas, en un horizonte de oficinas y edificios neoclásicos de la calle Florida. Entre las referencias que el cuento trae y resalta logré rescatar del naufragio de la memoria el nombre: Campo de trigo de los cuervos (obra de Van Gogh). Aunque durante la performance solo recordaba la composición general de la pintura se fueron formando invisibles los remolinos alucinados y pinceladas característicos del artista, en una mezcla inteligible de azules y dorados. La dirección traduce un componente plástico y visual que ya se encuentra en el cuento. Un trabajo que además mantiene la voluntad y potencia de los textos en general, su capacidad de evocar desde la imaginación.
Poco a poco, se fue tejiendo una red de relaciones y analogías donde la cúpula de Borges, el espacio de la mente y la luna del cuento, se superponen. Me recuerda a las cosmogonías e imaginarios medievales: como es arriba, es abajo. Resuena, también, en ese sentido, el fragmento de “El deseo de escribir”, que entregan antes de ingresar a la sala. Sobre todo aquella parte que dice: "Cada vez que este deseo me viene, trae consigo la validez del universo entero y la de esa partícula sin nombre del universo que soy yo mismo”. El flujo de conciencia habilitada por la práctica artística se convierte en una forma de experimentar el presente en toda su vastedad, en una conexión extrasensorial e íntima con lo que lo rodea.
Viernes y sábados de noviembre a las 20hs, en el Centro Cultural Borges. Entrada gratuita.
FICHA ARTÍSTICA
Texto: Juan José Saer
Performers / Voz: Victoria Roland y Guillermina Etkin
Composición musical y música en vivo: Guillermina Etkin
Asistencia de dirección, sonido y bajo en vivo: Azul Faini
Diseño lumínico: Matías Sendón
Diseño de vestuario: Belén Parra
Fotografía: Centro Cultural Borges
Prensa: Carolina Alfonso
Idea y dirección: Juan Coulasso y Victoria Roland La mayor [Recital Saer] es una producción de la compañia La Mujer Mutante, en coproducción con el Centro Cultural Borges, La Noche de las Ideas, Alianza Francesa, la Secretaría de Desarrollos Culturales de la Provincia de Santa Fe Roseti. Cuenta con el apoyo de Proteatro.
por Manu Harriague (@manu.harriague)
Entusiasta espectadora desde el teatro de títeres de su infancia, ahora persigue esa misma emoción en cada espectáculo. Tras un breve paso por la Licenciatura en Letras, fue virando por distintos talleres de escritura, donde experimentó con dramaturgia, narrativa y poesía. En cada espacio descubrió una manera distinta de atravesar el mundo, trazando un dispositivo mutable de creatividad. Más adelante, encontró en la curaduría una confluencia transdisciplinar de esos intereses y preguntas. Actualmente, está finalizando la Licenciatura en Curaduría en la Universidad Nacional de las Artes.