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Los días perfectos: El cuerpo viviente de una carta

  • Foto del escritor: Cecilia Perna
    Cecilia Perna
  • hace 9 horas
  • 4 Min. de lectura

por Cecilia Perna



La obra de teatro Los días perfectos, que se estrenó este verano en el Teatro Nacional Cervantes, es mucho más que un monólogo. Está construida sobre el trabajo conjunto del cuerpo y la voz de Leonardo Sbaraglia, con la dirección impecable de Daniel Veronese, quien adaptó el libro homónimo del escritor y guionista español Jacobo Bergareche, publicado en 2021. La novela es producto de una investigación que Bergareche realizó durante una estadía en Austin, Texas, sobre unas cartas que, fortuitamente, encontró en el archivo de William Faulkner: las que éste se había escrito con Meta Carpenter, su amante californiana, a lo largo de treinta años de relación. La novela es un epistolario de dos largas cartas: Luis, el protagonista, conmovido por la lectura de los originales de Faulkner, escribe una primera a su amante y una segunda a su esposa, Paula, para replantear su vínculo de pareja. Es sobre esta segunda carta que la dupla Veronese-Sbaraglia trabajan para la escena. 


El cuerpo de Sbaraglia entra al escenario: solo hay una silla en medio y detrás, pantallas abiertas a la proyección; unos papeles han sido dejados el piso. La voz de Luis comienza a hablar, cuenta una escena. ¿A quién se la cuenta? ¿A nosotros, en la sala?  Su voz zozobra, repite, se mueve en los rulos de la oralidad. Sube y baja el volumen al ritmo de un cuerpo que se desplaza a zancadas o se detiene en el detalle o se sienta a meditar, en una pausa. Luis habla, con todo lo que la palabra tiene de voz, con todo lo que la voz tiene de cuerpo, con todo lo que el cuerpo, de movimiento. Pero enseguida nos enteramos de que eso que oímos, es una carta, una carta que está escribiendo a Paula, su esposa, movilizado por haber leído las otras cartas, las de William Faulkner a su amante Meta. El contacto con el cuerpo de esas cartas, con las hojas mismas, la caligrafía, las viñetas allí dibujadas, lo sacudieron. Un verdadero acontecimiento, un desvío en la narrativa vital. El cuerpo escrito de las cartas se reproduce en las pantallas, en juego de espejos: una carta hecha cuerpo en la voz del actor; un cuerpo de escritura proyectado en la escena, con el que el personaje dialoga. Y, en ese juego, se desata el problema inmenso que nos atraviesa a todos: cómo calibrar la cercanía y la distancia, como conjugar los mundos propios con los de los demás. Un problema mucho mas profundo que el del tedio en la pareja. 


Luis busca un día perfecto: lo busca en su memoria, en las cartas de Faulkner, en las fantasías de futuro con Paula. Menciona un clásico dilema: “Burn out or fade away?”, se pregunta citando a Neil Young, como el Barthes de Fragmentos de un discurso amoroso, se preguntaba por qué durar era mejor que arder y, hablando de la paciencia del amor, decía: “Sentimiento razonable: todo se arregla pero nada dura; sentimiento amoroso: nada se arregla y sin embargo dura.”


En una entrevista, Bergareche dice que su planteo es opuesto al de la película Perfect days de Wim Wenders: que el personaje de la película busca la perfección en la ritualización de lo cotidiano, mientras que Luis necesita la excepcionalidad para seguir sintiéndose vivo. Tanto en la película como en la obra, los personajes leen Las palmeras salvajes de Faulkner, que concluye con una elección contundente: entre liberarse hacia la incertidumbre y seguir penando, el personaje elige la pena. Sin embargo, la búsqueda de la película y la de la obra coinciden justamente en eso que separa a ambas del personaje Faulkner. Buscar un día perfecto no se trata de encontrar lo inhallable, o de resolver un dilema; se trata de poder dar cuenta de la completa incompatibilidad entre la perfección y el tiempo. Porque perfecto significa terminado y terminado solo está lo muerto. La vida, que es movimiento, solamente puede abrirse hacia lo más (des)conocido: la incertidumbre. ¿Cómo podemos dejar de sentir la incertidumbre como una condena, y no necesitar, entonces, atarnos a la condena de lo monocorde, para evitar la incertidumbre? Ese es el núcleo del asunto. 



FICHA TÉCNICA:


Intérprete Leonardo Sbaraglia

Adaptación y dirección Daniel Veronese

Basada en la novela de Jacobo Bergareche

Producción general Julieta Novarro

Asesoría artística María Figueras y Julieta Novarro

Escenografía y vídeo-proyección Alberto Negrín

Iluminación Ariel Ponce

Producción ejecutiva Chiara Alessi

Musicalización Daniel Veronese

Programación de vídeo Nicolás Matias Marino

Asistencia de dirección TNC Matías López Stordeur, Mónica Quevedo, Vanesa Campanini y Toia Béhèran.

Producción TNC Santiago Carranza



por María Cecilia Perna  (@cecilit.escribe)


Es poeta, traductora y performer. Trabaja como profesora-investigadora en la Universidad Nacional Arturo Jauretche y da talleres de escritura creativa en forma privada. Publicó los libros de poesía La Boca de Mercurio (Siesta, 2003), Libro Chino (Gog y Magog, 2009) Vísperas (Zorra Poesía, 2009), Otra Víspera (Buenos Aires Poetry, 2016), Australia (El ojo del Mármol, 2017), Monroe (Tanta Ceniza editora, 2019) y Lindero del Bosque (Ñacurutú editora. 2024). Sus poemas formaron parte de diversas antologías, entre ellas la Antología Federal de poesía. Provincia de Buenos Aires (CFI, 2017), Última poesía argentina (En danza, 2008) y Trilogía poética de las mujeres en Hispanoamérica (México, La cuadrilla de la Langosta, 2003). Seleccionó, tradujo e ilustró la breve antología de poesía de Emily Dickinson Pequeños Pies (Loca Mala, 2021) y el libro Ariel de Sylvia Plath, en una edición ampliada (Biquini Ninja, 2023). Tradujo la obra 45’ para un orador de John Cage, para la puesta dirigida por Andrea Chacón Álvarez y estrenada en el Centro Nacional de la música en 2015. Este año saldrá su primera novela Al Sol por Editorial Caburé y el libro de ensayos sobre cine clásico argentino, Cinco amores de película por Hasta Trilce Ediciones. Su libro de poemas Lugar de Agua, que en 2023 obtuvo el tercer puesto del Concurso Nacional Storni, será publicado próximamente en la editorial chilena Falso Azufre.

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