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Mi contundente situación: La oportunidad de reparar

  • Foto del escritor: Ficcialidad
    Ficcialidad
  • 25 ago
  • 5 Min. de lectura

Actualizado: 26 ago

por Mersi Sevares

y Paz Larrocea


Fotografía de Jazmín Tesone
Fotografía de Jazmín Tesone



10 de agosto, última función de Mi contundente situación de Diana Szeinblum. Llegamos y ya hay gente esperando, caras expectantes, cuerpos preparándose para entregarse a lo que está a punto de pasar. Entramos a Fundación Cazadores, una sala blanca e íntima. Nos vamos sentando. Llega cada vez más gente. Nos seguimos acomodando. Nos empezamos a amuchar, a compartir cada centímetro de los asientos. Almohadones yendo y viniendo, generando todo el lugar posible. 


—Sepan disculpar y gracias por hacer espacio, esta es la última función.


Cuando bajan las luces y empiezan a aparecer los intérpretes, creo que todxs entendemos que lo que estamos por ver va a ser irrepetible y que acomodarnos para que nadie quede afuera vale la pena. 


Entran al espacio: Una bailarina y su padre (Natalia Tencer y Luis Tencer). Se sientan. Un bailarín y su madre (Lucas Condro y Susana Laurnagaray). Se sientan. Dos hermanos (Rafael Nir y Lorenzo Nir) y su madre, Diana Szeinblum. Se sientan.


Entran un bailarín y su hija bebé en brazos. Se acercan al micrófono. “Mi hija y yo”. Sólo eso. Él le sostiene el piecito, una contención y una preparación para la danza que está por empezar. Miran al público que está completamente cautivado por Quío Garat Opazo, la niña que no llega al año y está ahí tranquila en los brazos de su padre. Van hacia atrás. El padre, Rodolfo Opazo, hace un gesto con la mano en la pared, un sonido con sus dedos. Su hija hace lo mismo, lo copia. Empieza el juego. La danza comienza. 


La escena se nos acerca mucho más de lo que esperamos. Quío sigue jugando con su papá mientras un montón de ojos enternecidos ríen y suspiran. Podríamos estar sentadxs en el comedor de nuestras casas; somos lxs familiares alrededor de la foto, el fuera de campo conmovido que juega a ponerle palabras a quien todavía no las tiene. Incluso aun no camina, su madre Vera Garat, por momentos la asiste; la escena termina cuando la bebé gatea hacia el fondo del escenario.


Cada uno de los dúos va pasando por el micrófono, se presenta y se a pone a bailar. “Mi mamá y yo”, “mi padre y yo”, “mis hijos y yo”. Cada dúo es una conversación hecha cuerpo. Un vínculo que al moverse nos muestra cómo dice y cómo escucha, que evidencia los silencios y las tensiones, los afectos y el paso del tiempo. Un hijo tomando la posta del cuidado, dos hermanos que crecen, un padre que se deja arrastrar por su hija. Inevitablemente te devuelven a tu propia casa, a tus seres queridxs más cercanxs deseando poder mirarlxs de otras formas, mecer el cuerpo de tu madre o usar la ropa de tu hermanx.


Unx empieza a preguntarse, ¿cómo todavía no pudimos abrazamos así? ¿Hace cuánto no nos miramos a los ojos? ¿Podremos alguna vez tener esta cercanía, esta complicidad? Los vínculos familiares más primarios suelen necesitar un momento de ruptura para separar lo que empieza unido: un cuerpo naciendo de otro cuerpo, la sangre compartida. Esta obra trae la posibilidad de reparar algo en estas relaciones en donde hay zonas rotas o desgastadas. Les devuelve la potencia. Habitar la presencia de esos vínculos genera una reparación también para lx espectadrx que puede reflejar su propia vida en la danza. Durante la función, un llanto continuo y bajo circulaba por el público, iba tomando a unxs y otrxs, descomprimía y aliviaba.


Pero el hecho íntimo no se da únicamente por la particularidad de la relación, sino porque una de las partes le está abriendo a la otra un espacio intrínseco de su hacer. Lx invita a su cancha: el escenario. Y una vez allí, los cuerpos se comportan distinto pero tienen el soporte del lazo, de estar ahí unx para lx otrx ¿Hay un cuerpo acostumbrado a ser mirado mientras crea? ¿Qué se hace con tantas miradas encima? ¿Cómo refugiarse en los ojos de tu hijx, tu xadre, tu hermanx?


Fotografía de Jazmín Tesone
Fotografía de Jazmín Tesone

Las miradas encima de esos cuerpos que no se suelen subir a un escenario, se hacen más notorias. El estado de exposición que se genera abre un lugar íntimo y vulnerable, pero siempre cuidadx  por el bailarín o bailarina de su familia que le convida de su lenguaje. Mi contundente situación investiga estos vínculos familiares desde la danza desde un lugar no espectacular, más bien esencial. Hace aparecer la información que guardan estos cuerpos que alguna vez supieron ser el mismo, que provienen de la misma memoria. Los movimientos son justos, casi minimalistas. Primarios. Son relaciones que nos tocan tan de cerca que no se necesita hacer ni explicar demasiado para movilizarnos. Todo lo contrario. Necesitamos lo contundente, lo que va al hueso. Un bailarín alto alto con presencia alucinante parado al lado de su madre pequeña, tranquila, ya son suficientes para despertarnos la pregunta fascinante, ¿cómo pudo salir ese hombre del cuerpo de esa mujer? 


Una poética del movimiento que no sólo elige lo simple para desvelar lo visceral sino que manifiesta lo heredado ¿Cuántos gestos cotidianos de la vida familiar pasaron frente a nuestros ojos? ¿Cuántos códigos corporales aprehendidos en manada? ¿Podemos decir que en la obra se hereda el gesto danzado? 


Hace 9 años que esta obra se presentó por primera vez dentro del ciclo El borde de sí mismo en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires. Celebramos su regreso remarcando la importancia de que se inscriba en esta época donde nos urge repensar y reconfigurar las formas de cuidado y sostén en una comunidad que, a los golpes, entendió la sustancialidad de la ternura colectiva. Nos sigue emocionando sentirnos amuchados en esa sala, revisando nuestras propias memorias corporales; la forma en la que nos sostuvieron, nos mecieron para dormir, nos dieron la mano, nos enseñaron a caminar. 


Fotografía de Jazmín Tesone
Fotografía de Jazmín Tesone

Salimos de la sala queriendo correr a los brazos, los ojos, el pecho de alguien. Deseando invitarlx a jugar, a hacer del vínculo una materia que abrigue y potencie. Esta es una obra que subraya el valor de lo dado, lo cotidiano y lo compartido, devolviéndole una mirada afectuosa a los vínculos primarios para atesorarlos con más atención y no olvidar que es necesario sacarlos a bailar.


Mientras volvemos, apenas podemos hablar de lo que acabamos de ver. Todo lo que queda en nuestros cuerpos sigue moviéndose. 


Ahora nos sentimos escribiendo bajo el mismo lema de la escena final. Mover lo remanente del contacto.


Fotografía de Jazmín Tesone
Fotografía de Jazmín Tesone


FICHA TÉCNICA:


Dúo 1: Natalia Tencer – Luis Tencer

Dúo 2: Lucas Condro – Susana Laurnagaray

Dúo 3: Rodolfo Opazo – Quío Garat Opazo + Vera Garat

Dúo 4: Rafael Nir y Lorenzo Nir + Diana Szeinblum


Diseño sonoro y música en vivo: Macarena Aguilar Tau (MAQ)

Diseño de luces: Adrián Grimozzi

Fotografía: Jazmín Tesone 

Colaboración artística: Eugenia Estevez


Asistencia de dirección: Damiana Poggi

Idea y Dirección: Diana Szeinblum


Agradecimientos: Rakhal Herrero



por Mersi Sevares (@_____mersi)


Mersi Sevares. Lic y prof en Letras (UBA). Actúa, dirige y escribe. Investiga maneras de crear con la palabra, fundar otros mundos y detenernos en el nuestro. Publicó Estas llaves, un mazo de talismanes acompañado de un libro guia. Acá las puertas, su continuación sonora en formato EP. Punto Caramelo, un libro de poemas editado por Paisanita Editora.  Con Grupo Dientes creó las propuestas escénicas: La mula endiablada, Colúmbidas, Variety, Nadie sabe. Co-escribió Las jóvenes promesas con Federico Lehman para el CC San Martín de Los Pipis. Co-escribió SyA, las uniones posibles con Nadia Sol Caramella. 


por Paz Larrocea (@paz___.x )


Paz Larrocea es Licenciade en Comunicación Social (UNLP), gestor cultural, intérprete y activista trans. Integra las cátedras de Taller de Escritura Creativa y Taller de Estructuras Narrativas en la Facultad de Periodismo y Comunicación Social. Actualmente desarrolla proyectos escénicos que entrelazan la palabra poética-literaria con el cuerpo.    

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