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Othelo termina mal: El cuerpo como espejo

  • Foto del escritor: Alma Holovatuck
    Alma Holovatuck
  • 27 ene
  • 3 Min. de lectura

por Alma Holovatuck





Othelo termina mal invita a Shakespeare a jugar.


La tragedia clásica se entrecruza con el cuerpo, el humor y el artificio del clown, dejando al descubierto, los mismos fantasmas shakesperianos: los celos que corroen, la manipulación que envenena, el racismo estructural y la violencia que avanza cuando nadie la detiene.


Podría decirse también que Othelo termina mal es, de algún modo, una experiencia más cercana a lo que fue el teatro de Shakespeare en su origen. Cuando las obras se representaban en el Globe de Londres, la puesta en escena estaba lejos de ser un museo: obras sin grandes decorados y una interacción directa entre actores y público. En ese sentido, esta versión dialoga más con aquel espíritu que con muchas relecturas solemnes que buscan conservar el texto como pieza de vitrina.


La obra dirigida por Chamé Buendia sucede en un espacio geométrico, austero y circense donde la cuarta pared se rompe desde el inicio y ese pacto se sostiene gracias a los intérpretes que con gran destreza transitan múltiples personajes con una energía física constante y un dominio del ritmo que mantiene la atención en vilo.


Nicolás Gentile compone a Yago, un personaje con una crueldad encantadora. Tiene una capacidad física y cómica que la mezcla con un perfecto manejo del tiempo; tiene al público en sus manos desde el principio. Frente a él, Matías Bassi compone un Othelo más contenido, más cercano al pulso poético del texto original. Su presencia trae una densidad distinta, una gravedad que resiste al juego hasta que finalmente es absorbida por él. En ese contraste se vuelve visible el mecanismo trágico.


El universo escénico se expande con el trabajo de Agustín Soler, que transita múltiples personajes con ligereza y audacia. Cada aparición suya parece reorganizar la escena, alterar el ritmo, abrir un nuevo registro posible. Hay en su actuación una inteligencia lúdica que dialoga directamente con la poética de la puesta. A su vez, Elvira Gómez aporta una energía imprescindible: sus personajes suman humanidad, humor y feminidad. Su presencia equilibra el conjunto y refuerza la sensación de un elenco que respira al unísono.


Al apostar por el humor físico, la puesta camina una línea delicada: la risa convive con la violencia, y el espectador se ve incitado a preguntarse desde dónde se ríe y de qué. Y a partir de este punto, se me abrieron un sinfín de interrogantes sobre el origen de Othelo de Shakespeare, y su propia reinterpretación de la obra en que está basada, el cuento Il Moro de Venecia de Gli Hecatommithi, un libro de relatos de Giraldo Cinthio, autor italiano del siglo XVI. El origen de Othelo como moro, musulmán, negro, insertándose en una sociedad aristocrática veneciana y construyendo allí su identidad plagada de contradicciones en un contexto profundamente racista, me resonó como una oportunidad que podría haber sumado una capa crítica adicional a la obra.


Quienes conozcan la historia de Othelo encontrarán aquí un desvío estimulante, distinto de otras producciones, y quizás más fiel al espíritu original; quienes se acerquen por primera vez tal vez se sientan algo desorientados al comienzo, hasta descubrir que el verdadero centro no está donde el título promete.


Othelo termina mal es una experiencia vertiginosa: una sucesión de acciones, sorpresas y momentos absurdos que no pierde nunca su filo dramático. La obra ofrece la sensación de estar mirando una historia conocida como si fuera la primera vez.


Las funciones se realizan los miércoles a las 22.30 h en el Teatro Metropolitan Sura.



FICHA TÉCNICA:


Autoría: William Shakespeare

Adaptación: Gabriel Chame Buendia

Actúan: Matías Bassi, Nicolas Gentile, Elvira Gomez, Agustín Soler

Vestuario: Gabriel Chame Buendia

Escenografía: Pastorino

Diseño de luces: Pastorino

Diseño sonoro: Sebastián Furman

Redes Sociales: Juan Gabriel Yacar

Edición de video: Tetsuo Lumiere

Fotografía: Gianni Mestichelli, Patricio Vegezzi

Diseño gráfico: Matías Bassi, Patricio Vegezzi

Asistencia de escenario: Dani Cyan Garcia, Sebastian Tornamira

Asistencia de escenografía: Dani Cyan Garcia

Asistencia de iluminación: Dani Cyan Garcia

Asistencia De Producción: Micaela Fariña

Asistencia de dirección: Justina Grande

Prensa: Marcos Mutuverría

Producción ejecutiva: Juan Gabriel Yacar

Producción: Buendia Theatre

Dirección: Gabriel Chame Buendia



por Alma Holovatuck (@almaholovatuck)


Alma Holovatuck es actriz, cineasta y escritora. Es egresada de la carrera de dirección de cine en la ENERC y actualmente se encuentra cursando la Maestría en Teatro y Artes Performáticas en la UNA. Actuó en “Las Jóvenes Promesas” (2023) en el Cultural San Martín y actualmente se encuentra ensayando "Este mundo peligroso", a estrenarse en octubre en Área 623. Dirigió diversos cortometrajes entre los que se encuentran “Máscaras y corsets” (2022), "Solo por esta noche" (2023) y “La reina rebelde” (2025).

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