Sindicato Argentino de Boleros: Romántica y maravillosa culpa
- Ficcialidad

- 9 dic
- 4 Min. de lectura
Actualizado: 10 dic
por Candela Cafiso y Ailén Cafiso
Intentá romper un fósforo.
Listo, muy fácil.
Ahora intentá romper cien fósforos a la vez, todos juntos.
No se puede.
Eso es un sindicato.
Pedro Saborido

Reunirse bajo una luna inmensa en el corazón de Buenos Aires a escuchar boleros interpretados por una orquesta excepcional, parece un programa de otra época, pero afortunadamente es también de esta.
Un género que atraviesa la pena, el desamor y el amor, las traiciones y rupturas, seducciones y conjuros, voces quebradas que cantan su llanto o su dolor, ritmos vibrantes que endulzan lo que sea necesario, el bolero nació y germinó profundamente en América Latina, y el Sindicato Argentino de Boleros se encarga de recuperarlo en conjunto desde La Plata, Buenos Aires, Argentina.
Dos amigos músicos que tras terminar sus relaciones casi al mismo tiempo se solían encontrar todos los miércoles en un bar, y dejaron entrar la esencia de los boleros para cantar sus penas en un ciclo que se llamó Amor de miércoles, y que fue el origen de lo que hoy y desde ese noviembre de 2023 se constituyó como Sindicato Argentino de Boleros.
Actualmente el Sindicato lo conforman una orquesta de diecisiete músicos y músicas donde conviven instrumentos de lo más variados (clarinetes, violines, violoncellos, pianos, baterías, guitarras), para componer ese clima único, festivo y melancólico que traen consigo desde su origen los boleros clásicos, modernos, baladas, cumbias y composiciones propias que tiene el S.A.B. en su repertorio. Las voces, impecables y de un deleite atemporal, empujan el género hacia un territorio propio, recuperando la fuerza de la historia de esta música y sumando una potencia inigualable a la troupe de músicos y músicas que se plantan en escena. Desde su creación también incorporan bailarines a las presentaciones, y en algunas oportunidades se hacen clases guiadas para que el público también pueda encontrarse en la danza.
El pasado jueves 4 de diciembre en el Konex, se encendió un fuego grupal al calor del repertorio que el Sindicato Argentino de Boleros eligió para compartir, en su primera presentación en el Centro Cultural a pasitos del Abasto. Con las participaciones de Sofía Viola, Los Tabaleros, Alan Sutton y Lula Bertoldi como artistas invitados, consagraron una jornada musical romántica y festiva, que fue tan gratificante como única.
Penumbras de Sandro, Corazón Partío de Alejandro Sanz, Quizás, quizás, quizás, de Osvaldo Farrés, Pequeña serenata diurna de Silvio Rodríguez, fueron algunas de las versiones que tuvimos el agrado de compartir en esa ceremonia de otro tiempo a la que el Sindicato nos convocó.
Para cantar de amores, de justicias e injusticias, de poder y resistencia, para recordar para qué sirve esto de la música y los grupos, esto de la comunidad y esto de los sindicatos.
En medio del espectáculo, uno de los músicos detiene el sonido para señalarnos la gigante y cercana luna llena que nos acompañaba, y leernos el poema del poeta chileno Héctor Rivera, La culpa es de los boleros
Leí hace un tiempo
en las aventuras de un tal Heredia
que me contó la pluma de Ramón
que la culpa es del bolero,
esos malditos boleros
que rompen el corazón.
[...]
La culpa la tienen los boleros,
esos malditos boleros
que rompen el corazón,
que destrozan manos y gargantas,
que te hacen temblar la voz.
Héctor Rivera
(Poema completo al final de la nota)
La propuesta del Sindicato Argentino de Boleros es también una reapropiación comunitaria del sentimiento: un lugar donde lo romántico deja de ser privado y se vuelve social.
En este caso, ese gesto tan íntimo como es el amor se volvió público. La pasión dejó de ser un lamento individual y lo romántico se politizó en el sentido más simple: se volvió social.
La gente estaba feliz.
Y la culpa es del bolero.
Fotografías por @faumalacalza
Las próximas fechas del Sindicato Argentino de Boleros son los miércoles 10/12 y 17/12 en el Ateneo, en el marco de su ciclo Amor de miércoles, en La Plata.
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Poema completo:
Leí hace un tiempo
en las aventuras de un tal Heredia
que me contó la pluma de Ramón
que la culpa es del bolero,
esos malditos boleros
que rompen el corazón.
Y por más que lo pensaba,
y le buscaba algún sentido
entre mis yemas oxidadas
en el reposo del camino;
me veía tan distante
de esa sola expresión
que decidí dejarle
que me tocara algún son.
Era un soneto conocido
de un cantor muy barbón
que daba gritos coloridos
que llenaban los espacios
que dedicaban pasión,
de acciones de mal vivido
de siete vidas ladrón,
de cierto chueco camino
de simple botella y ron.
Y ahora que yo no bebo,
ya no le veo sentido
y me da cierta mala risa
de recordar lo vivido,
que estaba en camino recto
(o así lo había percibido)
y que escribí una carta
a algún soneto perdido.
Diría entonces de otros tiempos,
de otra voz,
de otras manos,
que solitarios andamos
si escogemos nosotros el camino.
Dirá entonces un hermano
que besaste los labios de lo desconocido
y que volviste nervioso,
sincero,
desinhibido,
tal vez de rostro cansado
y de silencios vencidos.
Que le diste tal vez mal viento
a las velas de tu navío
y que te faltará el aliento
si sigues por mal camino.
La culpa la tienen los boleros,
esos malditos boleros
que rompen el corazón,
que destrozan manos y gargantas,
que te hacen temblar la voz.
Héctor Rivera
por Candela Cafiso (@candecafiso)
Periodista y productora
por Ailo (@___ailo)
Ailén Cafiso (Ailo) es bailarina y artista multimedia. Trabajó como editora varios años, hoy escribe y coordina Ficcialidad, una revista cultural. Forma parte de Potencial de acción, grupo de artistas multidisciplinarios que trabajan en la creación de obras de cine y danza. En cine co-dirigió e interpretó el videodanza Parque (2022), en teatro-danza hizo La danza rota (2024) unipersonal de cuatro funciones. De las primeras bailarinas del mundo en experimentar con danza y NFTs. Explora la relación entre la danza y todas las otras artes posibles.











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