Escritor fracasado: ¿Hasta qué punto es posible engañarse?
- Sofía Noel Ceballos

- 20 nov
- 4 Min. de lectura
por Sofía Noel Ceballos

Hace varios días que vi la obra. Busco los cuentos completos de Arlt para refrescar la escritura y encuentro una cinta naranja que envuelve una página: la que comienza el cuento de Escritor fracasado. La próxima página pendiente de leer juntas.
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Cuando llegamos al teatro, estaba a su máxima capacidad.
El teatro Príncipe de Asturias se posa sobre la barranca del río Paraná, debajo de las escalinatas del Parque España. Punto turístico de Rosario, desde el que se ve el río de más arriba, más ancho, más quieto y más misterioso. En el mismo punto, se sugiere que sujeten bien a sus perros porque suelen tener comportamientos extraños repentinamente. Algunos salen corriendo y se tiran a la nada.
No hace tanto, se desplomó el borde de la barranca de un momento a otro. Desde entonces, hay algunas butacas vacías en uno de los costados, la capacidad del teatro se redujo porque esa barranca debe tener un límite para no desmoronarse.
Desde entonces, maniobras para sostener lo que se desploma.
Y esto tiene algo que ver con la obra que vimos.
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Con una narrativa basada en la ironía Arltiana, esta obra muestra cómo las preguntas persiguen a un escritor que se retuerce sobre sí intentando ignorar sus fragilidades.
En una carrera incansable hacia un éxito que parece que ya pasó —pero al final no era—, el personaje derrama en la escena una serie de verborragias continuadas. Escribió un libro que le dio un prestigio que ahora no sabe cómo sostener y pareciera que hablando sin parar de sí mismo, justificara que hace un tiempo, no puede escribir ni una línea.
El tan añorado paraíso de la obra brillante siempre estuvo perdido, pero parece haber creído ascender hasta ahí sin recordar que para llegar a él, hay que morir de alguna forma.
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La adaptación del cuento de Arlt es increíble. Trato de no adjetivar, pero no puedo dejar de hacerlo.
En el desarrollo de la obra, se cuelan gestos sutiles que rompen la cuarta pared. Como voces que vienen del más acá, estos gestos dialogan con el público, con los ideales de la época y las dificultades para pensarla mientras aturde.
Me la imagino a Marilú del otro lado de la escena, haciendo gestos con la manos para aumentar el absurdo hacia su máxima tensión, hasta que la incomodidad se vuelve casi insoportable, entonces, un giro donde el humor alivia al público. La risa aparece cuando se difuminan los límites entre la escena y la realidad. Es que, hay en esta historia, resonancias sobre las pantomimas del poder actual, donde no hay cabida para el deseo. En cambio este tiempo ofrece obscenidad, desafectación, rendimiento y la lógica de unos sobre otros porque “no hay lugar para tod_s”.
Desde esta perspectiva, se evoca el drama de la inspiración que no llega, la desesperación del querer “ser alguien”, del reconocimiento y el autoerotismo de determinados artistas. Pone en acto —y un poco en ridículo— las distintas formas del “no querer saber nada de la otredad". El éxito y la envidia como un horizonte que fragiliza el lazo. La desafectación en pos de sostener cascarones vacíos.
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En esta obra una pregunta persigue y se aparece en todo sitio como entonando una música críptica, desolada que renueva el desasosiego de un cascarón vacío que antes era la forma que tomaba un yo, un yo soy.
Yo yo yoo yo yo YO YA
soy
debería ser
me agarro de lo que debería ser y
me inflo brillante que soy
¿no ves cómo brillo?
Y sí ¿cómo no voy a brillar yo?
yoyoyoyoyooshhh
Hasta que alguien que dice ser mi amigo, me clava el puñal y me dice: ¿cuándo publicás algo?
Indudablemente el éxito tiene muy mala memoria.
No inútilmente se finge el fantasma. Llega un día en que se termina por serlo.
Se van mostrando muchas formas de evasión, estrategias, elocuencias, pero
¿Hasta qué punto es posible engañarse?
FICHA TÉCNICA
Autoría: Roberto Arlt
Adaptación: Marilú Marini, Diego Velázquez
Actúan: Diego Velázquez
Vestuario: Oria Puppo
Escenografía: Oria Puppo
Iluminación: Omar Possemato, Oria Puppo
Música original: Nico Sorin
Arte: Oria Puppo
Diseño gráfico: Martín Gorricho
Asistencia de escenografía: Martina Nosetto
Asistencia de vestuario: César Taibo
Asistencia general: Marcelino Bonilla
Asistencia de dirección: Matías López Stordeur
Producción: Santiago Carranza
Colaboración artística: Ernesto Donegana
Dirección: Marilú Marini
por Sofía Noel Ceballos (@sofianoel_)
Ceballos, Sofía Noel nació en Villa María, Córdoba en 1995. Vive en Rosario desde el 2013. Es Psicóloga, egresada de la UNR. En esa facultad, coordina el Área de Cultura y Deportes. Publicó el libro de poemas 'Un lugar que desconozco' (Elemento Disruptivo, 2023). Forma parte de la antología de poemas de salida del closet 'Alguien muerde el extremo de su nombre' (Elemento Disruptivo, 2022). También forma parte de la antología de poemas peronistas 'Todxs unidxs triunfaremos' (Ineditadxs, 2024) y de la antología de cuentos 'LIBRE' (Camalote y Monte, 2024). Un poema suyo forma parte del podcast coral “Poesía Ya!” del CCK, gracias al cual conoció La cúpula. Escribe de vez en cuando un newsletter que se llama 'La verdad que no sé' y un ensayo sobre Poesía y Psicoanálisis que parece que no dejará de escribir nunca.



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