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Las Adoro: Caída y voluntad
Dos adoradas y adorables hermanas decidieron de una vez y para siempre, salir de la microficción pueblerina que las vio nacer y dedicarse a la actuación. Herminia Adoro (Lucía Adúriz Bravo) y José Adoro (Mariano Saborido) tienen en esta representación ochenta y pico de años, y se encuentran en la sala de estar de su departamento en Palermo donde viven juntas hace mucho tiempo.


PLAY: Shoot, please
Una conferencia desde el fondo de las eras comienza, un paseo coreográfico por diferentes actos de violencia desde el origen de los orígenes hasta el día de hoy.


Suavecita: Que Dios te cuide lo que no te cuidó hasta acá
Detrás de la cortina, se despliega como efecto prisma una variedad de fantasías posibles, de formas de llegar al placer. Tantas como personas en el mundo. En un recorte preciso y bizarro el personaje que encarna Camila Peralta, muestra cómo lo que despierta a cada quien es en todos los casos lo mismo, pero radicalmente distinto.


Cara o cruz: De amistad, destino y azar
El destino -esa fuerza inevitable que dirige los eventos hacia un fin- y el azar -lo impredecible, lo caótico, lo que ocurre sin una intención o patrón aparente- atraviesan las historias de estos dos personajes que supieron ser muy unidos.


Viento Blanco: Lo innombrable del amor y de la muerte
Entre lo innombrable del amor y la muerte, Viento Blanco retrata una de las emociones más humanas: el querer ser amado, visto, deseado, escuchado.


Circuito SITE: Obras por todos lados
Circuito SITE, un mapa de programación de obras site-specific en Capital Federal creado por Juan Pablo Galimberti, Carola Parra y Ricardo Tamburrano.


Como que todo: Materia viva
Un Sueño de una noche de verano pampeano, unos Romeo y Julieta de fiesta electrónica, unas Bodas de sangre obreras y una Petición de mano digna de Yo me quiero casar, ¿y usted?. Puck, el duende, es un demiurgo descontrolado que hace y deshace los destinos de los personajes a su antojo.


Centroamérica: Volverla el centro para mirar el mundo
Centroamérica es una pieza que escapa a la indiferencia. Su gesto inicial consiste en desplazar el eje de observación: no mirar hacia Centroamérica, sino desde allí. En ese desplazamiento, la obra construye una hipótesis: al situar al territorio en el centro es posible leer ciertas formas contemporáneas de la historia latinoamericana y, por consecuencia, del mundo.


Yo, Encarnación Ezcurra: Ella abre la boca y despierta un malón
La voz de Lorena Vega estuvo resonando por Rosario durante esa semana. Digo la voz porque, como un galope, es lo primero que me retumba cuando ella abre la boca y despierta un malón.


Caranchas: Viva la mentira
Caranchas es una comedia grotesca, excesiva y travesti que rescata el humor negro y el delirio de Urdapilleta. Con recursos audiovisuales, coreografías del caos y actuaciones estrafalarias, nos metemos en un mundo en el que la diferencia de clases está bien definida. La obra se ríe de esas mujeres de clase alta que lo único que tienen es su soledad. Es, también, un diálogo con una Argentina que repite su historia una y otra vez.


Seré: Una fuga para no olvidar
“Seré” es un llamado a la acción. Nos cuenta la historia de Guillermo Fernández, privado de su libertad en el centro clandestino de detención La mansión Seré. La obra trae, mediante una conferencia performática, su discurso en 1985 en el juicio a las juntas.


Mi joven vida tiene un final: Cómo amanecer debajo de la máscara
¿En qué se parecen una actriz del cine mudo y un bailarín clásico? En esto: ambos podrían hablar, pero callan: los principios de su arte se lo vedan. Ambos se hacen grandes solo por la gestualidad y los movimientos del cuerpo.


El retrato punzó: La nación como una obra
El retrato punzó, al mismo tiempo, cuenta una historia, cuenta la historia y debate sobre el lugar del arte en la política, sobre el lugar de la política en el arte y sobre las formas diversas de conciliar de un arte estático, como el retrato y un arte del movimiento, como la danza, especialmente cuando es social.


Las cautivas: No morir mirando hacia atrás
Ideal para quienes amamos escuchar texto, Las cautivas encarna la escena en tres cuerpos: el de Laura Paredes, la novia arrebatada por el malón, el de Lorena Vega, la heroína india, el de Ian Shifres, el músico órfico que acompaña sin palabras, pero en ritmado contrapunto.


Bell end: A belly speech
En un procedimiento universal, nos dejan pasar a su dispositivo dos mujeres con trajes de hombre. Potencialmente estereotipadas, cada una extrema sus gestos de tipo. Nos dan risa de lo absurdas y ridículas que se ven ejecutando libremente eructos o suspiros de esfuerzo, dejando la panza colgar, o sacudiéndose la entrepierna, gestos incómodamente reservados para la permisión de algunos hombres que, sin preguntarle a nadie, los arrastran.


Le Frigó: Un drama grotesco, onírico y travesti
Copi (Raúl Damonte Botana) decía que no quería que sus obras fueran leídas en el colegio. Quizás, por mala suerte para él, yo conocí una de sus obras en el secundario. Y me obsesioné con su mundo. Las obras de Copi empiezan cuando todo está a punto de destruirse, cuando la crisis ya comenzó. A veces esa crisis es identitaria, a veces amorosa y, otras, simplemente son los personajes contra el mundo.


Derecho de piso: ¿Qué vas a ser cuando seas grande?
La obra realmente aborda un asunto adulto, el que atraviesa la adultez completa, al menos, nuestra adultez actual: el de la autoexplotación para alcanzar un cielo, que brilla por encima de los techos de cristal invisible.


Los días perfectos: El cuerpo viviente de una carta
La obra de teatro Los días perfectos, que se estrenó este verano en el Teatro Nacional Cervantes, es mucho más que un monólogo.


Othelo termina mal: El cuerpo como espejo
La tragedia clásica se entrecruza con el cuerpo, el humor y el artificio del clown, dejando al descubierto, los mismos fantasmas shakesperianos: los celos que corroen, la manipulación que envenena, el racismo estructural y la violencia que avanza cuando nadie la detiene.


El David marrón: Cuando las estatuas dejan de ser blancas
Una secuencia de “Davides” que se espejean unos con otros. ¿Fragmentos de un occidente clásico añejo mezclados con restos de un sur global indígena en permanente olvido y despojo?
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