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#C1BOR6: El mundo es todo lo que podemos sentir

  • 12 jun
  • 6 min de lectura

por Euge Starna





No se van a arrepentir de pasar para el otro lado.

MCKENZIE WERK


Llegamos temprano. Lo suficiente como para ir a dar una vuelta antes de que empiece la función. Hace años viví en Villa Crespo y así como no soy la misma que en aquel entonces, la ciudad también ha ido mutando. Caminar y doblar. Seguir, volver a doblar, conversar y perder un poco la referencia geográfica. Mirá qué linda esta galería de arte. Permitir que aflore la complicidad de entender que ambos queríamos entrar a chusmear. Encantarnos y salir. La sospecha de que cada uno imagina que el otro va registrando el camino, cual hormigas, para saber exactamente cómo pegar la vuelta. Es para allá, no, para allá. Creímos pifiar de transversal pero logramos regresar. La fila estaba armada pero quieta. Qué alivio. No podía ser que llegáramos tarde por haber llegado muy temprano. Marta, mi vecina, estaba con sus amigas. Lo único que sé de ella es que es psicóloga y, a partir de hoy, que tiene amigas. 


Estoy por ver una obra que ya viene teniendo su recorrido. Me debatí toda la semana entre investigar previamente o encontrarme de lleno con lo que la función concretamente sea. Por un lado, el deseo de ir sin condicionamientos, de ver qué me pasa a mí. En paralelo, una curiosidad de saber quién es toda esa gente. Hice lo que pude, es decir, un intermedio entre ambos. Asomada, pero manteniendo cierta distancia, me encuentro con notas, nominaciones, testimonios. Danza, Ciencia Ficción, Tecnología. Algo que parece no dejarse encasillar. #C1BOR6 abrió la temporada 2023 en el Centro de Experimentación del Teatro Colón, y luego continuó con funciones en Ciudad Cultural Konex. Sospecho que algo se transformará cada vez, en principio, a partir del espacio escénico. Esta vez en Movaq. Florencia Gleizer (dir.) junto con Fluxlian, un colectivo interdisciplinar de investigación en torno a la luz, crean esta obra a partir de años de investigación, experimentación y desarrollo. 


Arrojada a la maravilla de no saber, encuentro mi espacio. Algo ya está sucediendo. Luces que encandilan apuntan hacia el público, un espacio de tres dimensiones atravesado por cuatro rayos que se proyectan desde dos fuentes. Una especie de niebla envuelve la sala al igual que la música, con diseño original de Rodrigo Gomez (Proyecto Gomez Casas). Las ondas sonoras nos sitúan en un tiempo que parece existir fuera de lo ordinario. El oído, como puerta de entrada de toda esa información, percibe, interpreta, decodifica eso que viaja por la totalidad del espacio, y que en algún nivel afecta a la totalidad de nuestros cuerpos. 


Fotografía de Pablo Mekler
Fotografía de Pablo Mekler

Al principio no entiendo nada. Oscuridad. Cigoto. La información llega al espectador de forma muy dosificada. Dónde están, quién hace qué, cómo son esos cuerpos si es que esos son cuerpos. El origen es una unidad. Un ojo. Una boca. Una criatura. La posibilidad de crear una narrativa visual entre sonido, luces y movimiento lo vuelve sumamente atractivo. Uno. Dos. Dos. Uno. Emancipación. La luz como cuerpo. El cuerpo dislocado. Parece no haber rastros de lo humano. Mi cerebro arma algunas ideas en un intento de comprender, de completar la imagen. Son asombrosamente hackeadas una tras otra. No logro descifrar a las dos performers (Carolina Bergero, Carolina Cazzulino) que con sus trajes lumínicos generan proyecciones hacia el espacio desde puntos muy atípicos. Reconozco una multiplicidad de lecturas posibles, más aún en un discurso sin palabra.


Lo que pienso que es un codo es un hombro, y así todo el tiempo. La luz proyectada desde el cuerpo hace que el discurso se sostenga en sentido de avance continuo. Es una idea con otra idea con otra idea con otra idea. Interacción sin jerarquías. Exploración. Diferenciación. ¿Personalidad o identidad? ¿Cómo es posible que aquello inmaterial —como el sonido y la luz— pueda hacernos sentir tanto? La luz al servicio del movimiento. El movimiento al servicio de la razón. La razón amiga del cuerpo. Nunca vi algo semejante. El cuerpo humano de las Carolinas siendo soporte de dispositivos de proyección hacia múltiples direcciones en el espacio, simultáneamente. La tecnología y el diseño están pudiéndome mostrar una arquitectura orgánica desde un punto completamente nuevo. Siento que todo eso de lo que hablamos, analizamos, exploramos en las clases de movimiento quienes nos dedicamos a investigar y practicar este arte, de alguna forma se trasluce. La interrelación de las partes. El todo como unidad superior a la suma. Relación atlas-coxis. Planos transversales y longitudinales. Continuidades, rupturas, distanciamiento. 


Incluso una obra futurista y tecnológica como #C1BOR6, de alguna manera, nos puede estar hablando de los vínculos, del tiempo y del espacio, de la transformación. También puede ser que aligere las preguntas que nos vienen dando vueltas por dentro, aunque particularmente parezca no tener nada que ver con eso. ¿Cuál es la idea de futuro? ¿Cómo construir un horizonte de posibilidad? ¿Hasta cuándo podemos empezar de cero? ¿Puede un día nuevo ser un lienzo en blanco? ¿Qué suelto y qué sostengo? ¿Cómo construyo realidad? ¿Cuánto alguien puede abandonar el registro de su propio cuerpo? 


Sin ser experta en casi nada, creo que el trabajo minucioso de toda la puesta lumínica de Fluxlian es algo precioso. La densidad del humo permite que la luz se proyecte como rayos. Que parezca tener materia. Que los fotones se perciban como algo concreto. Maestría. De pronto una constelación tintineante me recuerda a noches de verano mirando las estrellas con mi padre. Mientras intento no ser autorreferencial asumo que todo lo que narro lo hago desde mi experiencia como ser humano en el planeta tierra. Y me maravillo frente al hecho de que cada cosa pueda rebotar en una infinidad de otras, según cada espectador. Las lecturas son infinitas y todos los sentidos están abiertos. 


Fotografía de Pablo Mekler
Fotografía de Pablo Mekler

En dos oportunidades surge la palabra. De forma inesperada y sintética, frente a lo que viene aconteciendo se habilita una capa más de sentido. Al respecto de esto, Florencia Gleizer nos cuenta: 


“Cuando estoy trabajando en la etapa de creación, de composición siempre estoy bastante esponja, yendo a buscar cosas que se crucen con lo que está flotando y muy abierta en este caso a capturar textos y frases de todas partes.”


Todos sus trabajos vienen atravesados por la idea de la construcción de identidad. ¿Cómo nos construimos a nosotrxs mismxs, cada unx? ¿Cómo nos construimos colectivamente? ¿Qué imaginarios se nos imponen y cuáles nuevos podemos visualizar?


Se agradecen los silencios, los descansos. Me doy cuenta que en ningún momento saturo de información. Si me hubieran dicho que estuve ahí una hora y veinte lo hubiera creído. Fueron cuarenta y dos minutos. Pienso: mañana vuelvo a venir. 


En el pasillo angosto y largo de Movaq leo: mais amor por favor. Se activan en mí el cigomático mayor y menor mientras pienso que ir al teatro es definitivamente un acto de amor. También de entrega, curiosidad y sostén. Presenciar prácticas escénicas es permitir que existan. 


Si viste Matrix, Blade Runner, si te gusta Star Wars, The Blaze o la música electrónica o experimental, si algo de lo que leíste te despierta curiosidad, no te la pierdas. Una obra tannnn ¿cómo decirlo? umbral. Podés tener este fin de semana una cita. Con tu humanidad o con quien quieras invitar. Llamá a tu tía, a tu primo, a tu vecina Marta. Enviale esta nota a alguien a quien nunca hayas visto pero que te interese por algún motivo conocer. Reencontrate cara a cara con esa persona con la que tenés una conversación pendiente. O con tu amigo o amiga con quien hace medio año no se ven y ya podría ser hora de ponerse al día. Sumergite por un rato en una experiencia sensorial.


Todas las fotografías pertenecen a Pablo Mekler y a la obra #C1BOR6


FICHA TÉCNICA:


Iluminación y dispositivos

@fluxlian_

Bailarinas

@carolinacazzulino

@carolinavicberg

Música

@proyectogomezcasa

Vestuario

@unmoclothink

Asistencia de dirección

@ana.borre.ana

Dirección

@florencia_gleizer

.

PH @_mekler_

Flyer @mon__par



Eugenia Starna (@eugestarna)


Eugenia Starna nació en Bragado, provincia de Buenos Aires. Se dedica a los cruces disciplinares entre la danza y la literatura. Es egresada del Instituto Superior de Arte del Teatro Colón, donde trabajó junto al Ballet Estable. Se graduó del Profesorado de Arte en Danza por la Universidad Nacional de las Artes, donde a su vez se encuentra cursando la Licenciatura en Artes de la Escritura. Desde 2021 dirige EDEC, proyecto a partir del cual editó una publicación homónima que ya lleva dos ediciones. 

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