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Cholita: La voz del deseo

  • 14 jul
  • 4 min de lectura

por Cecilia Perna



Andrea Giana es la actriz y dramaturga de la obra Cholita que, dirigida por Miguel Dao, se está presentando, los sábados de julio, en El excéntrico de la 18, en Palermo. Supe de Andrea y de su obra el año pasado, escuchándola en una entrevista en la radio municipal de Zárate, para promocionar las funciones que, en ese momento, se hacían en esta zona de la provincia, donde ella vive y trabaja. Cuando digo trabaja, me refiero al trabajo por el que la mayoría de las personas la conocen: médica pediatra. Sin embargo, al presentarse en el programa de radio, para decir quién era, eligió la palabra “actriz”. “Soy actriz”, dijo: “actriz” fue la palabra que encontró posición tras el verbo “ser” en esa entrevista. Habló de Cholita, no como un personaje de su creación, sino como una entidad con existencia autónoma, que ella supo convocar escribiendo y actuando. Cholita, cuya historia se le aparece mirando una foto familiar, la acompañó y la empujó, según sus propias palabras, en un proceso de reposicionamiento vital: que el teatro defina el propio modo de existir.  


Podría usar este espacio de la reseña para hacer observaciones técnicas o estéticas de la obra: la buena economía en el uso de los objetos para direccionar el monólogo; el trabajo físico de un cuerpo que parece flotar entre la horizontalidad y la verticalidad de un paisaje siempre abierto; la invención de una atmósfera campera a través de una selección lexical y sintáctica que da al personaje una voz en contexto; el desdibujamiento fantasmático de ese contexto y los fantasmas de los demás personajes de la historia. Pero todo eso vale la pena ir a descubrirlo en la función. Lo que quiero destacar en este pequeño escrito es otro aspecto: el aspecto sutilmente biodramático. Porque Cholita no es un biodrama, tal como reconocemos al género. Giana no cuenta su vida ni su historia familiar de manera explícita. Cholita tiene todos los rasgos de eso que llamamos “personaje”: es una máscara, un modulador de voces de ficción. Pero, también, Cholita respira adentro de un cuerpo que actúa, diciendo -una y otra vez- que desea actuar. Casi, como recordándole a ese cuerpo vivo, desde su limbo, que actuar, que ser actriz, es decidir un posicionamiento frente al modo de vivir la vida que nos toca. Cholita habla desde otra época, desde otra geografía, desde otro espacio, pero el cuerpo de Giana habita la realidad actual y urbana, en la que todavía hay, para las mujeres, unas actividades más dignas socialmente que otras: las profesionales, las de cuidado. Actuar, ese hacer placentero del cuerpo, del cuerpo amante, del cuerpo amateur, tiene incluso hoy, todavía, un halo de sospecha: ¿Por qué una mujer actúa? ¿En qué lógica entra ese placer? Cholita es el personaje que, en el peor de los contextos, ubica perfectamente el deseo y lo articula, lo vocifera, lo habla. Nosotras, las mujeres de más acá, las que aparentemente decidimos libremente qué hacer con nuestros cuerpos, todavía podemos pasarnos media vida buscando una posición de enunciación, un contexto en el cual decir lo que queremos con seguridad. A veces, como Andrea Giana encontrándose a Cholita, lo logramos. Otras, necesitamos dejar que nuestra Cholita interna nos hable con claridad y escucharla. En todo caso, ir a ver Cholita, la obra, puede ayudarnos a oír más claro la voz del propio deseo. 


Sábados 4, 11 y 25 de julio — 18 hs

El Excéntrico de la 18

Lerma 420 · CABA


FICHA TÉCNICA:


Autora/Actriz: Andrea Giana

Dirección: Miguel Dao

Duración: 70 minutos

Clasificaciones: Teatro, Presencial, Adultos



por María Cecilia Perna  (@cecilit.escribe)


Es poeta, traductora y performer. Trabaja como profesora-investigadora en la Universidad Nacional Arturo Jauretche y da talleres de escritura creativa en forma privada. Publicó los libros de poesía La Boca de Mercurio (Siesta, 2003), Libro Chino (Gog y Magog, 2009) Vísperas (Zorra Poesía, 2009), Otra Víspera (Buenos Aires Poetry, 2016), Australia (El ojo del Mármol, 2017), Monroe (Tanta Ceniza editora, 2019) y Lindero del Bosque (Ñacurutú editora. 2024). Sus poemas formaron parte de diversas antologías, entre ellas la Antología Federal de poesía. Provincia de Buenos Aires (CFI, 2017), Última poesía argentina (En danza, 2008) y Trilogía poética de las mujeres en Hispanoamérica (México, La cuadrilla de la Langosta, 2003). Seleccionó, tradujo e ilustró la breve antología de poesía de Emily Dickinson Pequeños Pies (Loca Mala, 2021) y el libro Ariel de Sylvia Plath, en una edición ampliada (Biquini Ninja, 2023). Tradujo la obra 45’ para un orador de John Cage, para la puesta dirigida por Andrea Chacón Álvarez y estrenada en el Centro Nacional de la música en 2015. Este año saldrá su primera novela Al Sol por Editorial Caburé y el libro de ensayos sobre cine clásico argentino, Cinco amores de película por Hasta Trilce Ediciones. Su libro de poemas Lugar de Agua, que en 2023 obtuvo el tercer puesto del Concurso Nacional Storni, será publicado próximamente en la editorial chilena Falso Azufre.

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