Que Xou da Xuxa é esse?: La bestia pop
- hace 46 minutos
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por Victoria Armada

Quien haya crecido en los noventa en Argentina (y Latinoamérica) reconocerá en Xuxa a una de las figuras del entretenimiento más emblemáticas de la época. Hacía pocos años que el formato de programa televisivo orientado al público infantil se había consolidado en los canales de aire pero el universo Xuxa provocó fascinación masiva.
Consciente del aura y prestigio que emanaba todo lo relacionado a Xuxa, Leticia Mazur (intérprete y creadora de la pieza junto con Martín Flores Cárdenas) narra cómo cuando era niña postuló para ser una de las paquitas, las bailarinas que secundan a Xuxa en los programas y shows. Ya uniformada de paquita, la voz en off de Mazur describe la ilusión de pertenencia a ese mundo mágico, el book de fotos de estudio, el casting fallido y el consuelo con gusto a poco que le envió la artista deseando que siga “persiguiendo sus sueños”. Era una época donde la consigna todavía era que soñar lo suficiente iba a poder contra toda barrera material. Pero la herida de no haber sido la elegida impulsa esta suerte de pequeña revancha en forma de danza.

Desde sus inicios, Qué Xou da Xuxa é esse? propone un desplazamiento tanto corporal como simbólico: la memoria de la infancia deja de ser un espacio resplandeciente para volverse un terreno inestable, cargado de sombras. Lo que inicialmente aparece como el relato autobiográfico de Mazur —su anhelo de convertirse en paquita— se desarma rápidamente para abrir una deriva escénica.
Cuando “la reina de los bajitos” (como era apodada Xuxa) estaba en la cresta de la ola, empezó a circular el rumor de que simpatizaba con el diablo. Con las condiciones materiales que solo un dispositivo análogico como el cassette podía permitir, se le acusaba de que al escuchar sus canciones al revés aparecía claramente la frase apologética de “el diablo es magnífico”.
La obra habita en la intersección de la pregunta por la identidad, las teorías conspirativas y la danza. Incluso su título, que responde a un video que se viralizó hace algunos años de una niña que descontenta con la organización que les hizo esperar durante horas para ver a Xuxa, se preguntaba qué clase de espectáculo era ese. También puede aplicarse aquí: ¿qué tipo de espectáculo es este?.
Imitando el rebobinado del cassette, Mazur inicia una coreografía contrafáctica. ¿Y si lo que decía la cinta al revés era verdad?, ¿y si los expertos en satanología reconocieron a una discípula de Belcebú?. Después de todo, las llamas casi habían consumido el estudio de grabación de tv en una ocasión.
Los movimientos (cuya expansión sólo puede lograr alguien con el talento de Mazur) se suceden a la inversa, patadas que se consumen a sí mismas, besos que le dan las palmas a los labios, un saludo que se reclama de vuelta. Alegres, frenéticos y precisos al principio, una paquita ejemplar, los pasos van descendiendo en una espiral de medialunas hacia el inframundo. En trance, el cuerpo se contorsiona al ritmo de las chirriantes voces del inconsciente colectivo, que trafica el miedo a plena luz del día.
El dispositivo escénico es mínimo pero eficaz: sonidos distorsionados, juegos de luz y oscuridad, respiración amplificada y un archivo de canciones infantiles que van siendo progresivamente trituradas. El baile propicia una transformación física en una criatura grotesca, gutural y obscena. Que desafía los límites del cuerpo, obediente a los mandatos del magnífico diablo.
Qué xou da Xuxa é esse también puede ser una pregunta por los efectos de las teorías conspirativas. ¿Importa que no sean verdad? ¿Se puede rebobinar y que al poner play la realidad suene igual que antes? ¿A quién se está dejando de señalar cuando se señala a uno en particular?. Pero la astucia de esta pieza es que, al encarnarse en cada detalle de los temores de una sociedad conservadora, desmonta el miedo, lo habita, se ríe y lo hace pedazos.
FICHA TÉCNICA:
Creación Martín Flores Cárdenas y Leticia Mazur
Diseño sonoro Diego Vainer
Diseño de luces Santiago Badillo
Vestuario Damasia Arias
Producción Melina Cruz
Asistencia de dirección Candela Mungo
Colaboración en textos María Gainza y Mariana Enriquez
Interpretación y dirección Leticia Mazur
Fotografías de: Diego Stickar, Ana Rodríguez Baños y Ana Belén Rodríguez
por Victoria Armada @vicarmada
Victoria estudió Ciencias de la Comunicación en la UBA. Se dedica a la comunicación para proyectos culturales y de activismo por los Derechos Humanos y Animales. Explora a través del collage otras formas posibles de habitar el mundo.



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